Normalmente identificamos a las sociedades nórdicas como ejemplos del bienestar, una educación excelente y la ausencia de conflictos, es decir, con el paraíso idóneo para vivir, sin embargo, la última obra de Arto Paasilinna, ‘La dulce envenenadora’, esboza un panorama que dista bastante de esa imagen idílica que caracteriza, en este caso concreto, a Finlandia.