REGION
Amador López - Diputado del PP en La Asamblea
Por Redacción
Última actualización 12/12/2008@18:18:29 GMT+1
La peor previsión de paro será siempre mejor que la que tuvo el Partido Popular”. Esta falsa premonición del actual presidente del Gobierno de la Nación, José Luis Rodríguez Zapatero, ha chocado, una vez más, con la realidad de los datos.
Le desmiente el número total de parados, le desmiente la tasa de desempleo y, lo que es más grave, le desmiente la fortísima subida del desempleo que estamos viendo en los últimos meses y que ha superado con creces las cifras de la crisis de 1993.
La realidad no puede ocultarse más, por mucho que este gobierno socialista se empeñe. Mientras que en los ocho años de Gobierno de Aznar el paro registrado en España se redujo en 787.926 personas, en los años de Gobierno de Zapatero las listas del paro han engordado en casi medio millón de personas y parece inevitable que dicha cifra vaya a seguir creciendo de manera imparable en el próximo año y medio. Y, si hablamos de tasas de paro, la comparación es también insultante: con Aznar en el Gobierno esa tasa se redujo hasta desde el 22,8 por ciento hasta el 11,5 por ciento. Pero no sabemos hasta donde llegará en las circunstancias actuales. Zapatero, con su promesa electoral de pleno empleo, nos mintió. Nos dio un motivo más para no creer en él.
Queda sobradamente demostrado que, en estos doce años, ha habido en España dos modelos de políticas de empleo. Entre 1996 y 2004, con los Gobiernos del Partido Popular, el déficit publicó se eliminó –se pasó de un saldo negativo del 6,6 por ciento al equilibrio presupuestario- y el gasto público se redujo del 43,2 por ciento de PIB al 38,9 por ciento aumentando así el espacio de la iniciativa privada creadora de empleo. Austeridad, control del gasto público, un marco legal de estabilidad presupuestaria y reformas tributarias y estructurales que posibilitaron una creación de empleo sin precedentes.
Por el contrario, la política económica y presupuestaria del Gobierno de Rodríguez Zapatero se ha caracterizado por la inercia y la complacencia. En estos años, se han relajado las normas de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, se ha renunciado a la política de reformas estructurales, el gasto ha crecido sistemáticamente por encima del crecimiento de nuestra economía y se ha incrementado la presión fiscal. Las consecuencias las sufrimos y las sufriremos todos los españoles.
Por todo ello, en 2008 se ha producido un cambio radical en la evolución del empleo rompiendo, después de 14 años, la tendencia. El legado de Rodríguez Zapatero para la posteridad serán otra vez el paro, el déficit y el retraso económico como ya ocurrió en 1996.
Ya está bien de que el socialismo utilice el maquillaje para ocultar la realidad por la que atraviesa el país a causa de sus medidas improvisadas y oportunistas para enfrentarse a la crisis. Podría tomar ejemplo del presidente de la Región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, que ha sabido tomar la iniciativa ante las dificultades y, gracias a sus medidas, esquivaremos, capearemos estos tiempos a pesar de la incapacidad del Gobierno socialista de la Nación.