MURCIA
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| Enrique González (i), Pedro Alberto Cruz y Germán Ramallo, junto a uno de los conjuntos escultóricos, ayer. (Foto: JC) |
Última actualización 25/04/2008@04:54:14 GMT+1
La sala de san esteban y el Museo de Bellas Artes inauguran hoy ‘Recóndito sentimiento’, una exposición que a través de 70 piezas recorre la obra religiosa y pagana del escultor murciano más importante del siglo XX, nacido hace cien años.
MURCIA. En el año del primer centenario de su nacimiento, Murcia rinde homenaje a González Moreno, el escultor que tuvo la osadía de alejarse del influyente camino establecido por Salzillo y el talento y esfuerzo necesarios para conseguirlo con éxito. La Sala de San Esteban y el Museo de Bellas Artes de Murcia (Mubam) inauguran hoy ‘Recóndito sentimiento’, un amplio recorrido –unas 70 piezas– por la obra del maestro.
Mientras que San Esteban acoge la escultura más característica del autor, la religiosa, el Mubam se centra en la vertiente profana de González Moreno, igualmente importante. Por último, los organizadores recomiendan un itinerario complementario por las esculturas públicas suyas que pueden verse en la ciudad, como la Inmaculada de la plaza de Santa Catalina o el Cardenal Belluga de la Glorieta.
‘Recóndito sentimiento’ parte de una iniciativa de la Archicofradía de la Sangre –los ‘coloraos’–, a la que estuvo muy vinculado González Moreno. Organizada por la Comunidad Autónoma, cuenta también con la colaboración de la Cofradía de los Marrajos de Cartagena y del Santo Sepulcro de Murcia. Las obras proceden de diversos municipios de la Región, así como de Burgos –dos de las obras más importantes, el Descendimiento y la Sagrada Familia– y de Villena –el Yacente–.
El consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz, destacó ayer que se trata de una de las iniciativas más importantes de su cartera para este año, y apuntó que “es una figura bastante compleja de mostrar, porque se puede caer en muchos lugares comunes que desvirtúan su figura”. en su opinión, González Moreno fue “un revolucionario dentro de la escultura religiosa”.
Cruz destacó que el comisario de la muestra, Germán Ramallo, “ha hecho grandes esfuerzos para que sea reconocido como escultor en vez de como imaginero”, y que el escultor vio necesario “abrir otras líneas de desarrollo al margen de Salzillo, que es lo que se muestra en esta exposición”.
El arquitecto Antonio Abellán ha sido el encargado de diseñar minuciosamente el espacio de San Esteban: “Se ha compartimentado la sala –explicó Ramallo– para crear una especie de sucesión de cámaras de las maravillas, mediante tabiques, paneles que cierran, espacios entrevistos, otros cegados para descubrirse después… En cada uno de estos lugares hemos colocado una obra de impacto”. Este recorrido de San Esteban no tiene un carácter cronológico.
“Era un obrero”
El comisario de la muestra explicó que el escultor murciano fue derivando de un naturalismo más directo a otro “más abstracto, más estilizado e idealizado”, y añadió que “miraba” a la escultura castellana y a la italiana, “a los grandes maestros del Renacimiento”, porque “no quería continuar por la línea de Salzillo”.
En la muestra instalada en la iglesia de San Esteban se pueden observar medio centenar de piezas religiosas como ‘El Santo Entierro’, ‘El Lavatorio’, ‘La Sagrada Familia’, ‘El Descendimiento’, ‘Cristo y Simón de Cirene’, ‘Virgen de la Amargura’ o ‘El Niño’.
Además, San Esteban acoge una recreación del taller de González Moreno con bocetos, dibujos e instrumentos de trabajo, junto a las piezas escultóricas provenientes de iglesias.
“Las esculturas se contraponen temporalmente para ver la evolución del artista”, dijo el comisario de la exposición, quien apuntó que hay tres grandes conjuntos escultóricos, ‘El Descendimiento’, ‘El Entierro’ y ‘El Lavatorio’ y otro que ha sido desestructurado, el de ‘Las hijas de Jerusalén’.
Por el contrario, en el Mubam se pueden observar las esculturas laicas de González Moreno como ‘La mujer mediterránea’ o ‘La maternidad’, aunque hay piezas religiosas como ‘La Anunciación’ o ‘El San Juan Bautista’, pero interpretadas “de forma pagana”, explicó Ramalló.
“La mayor cualidad de González Moreno es el naturalismo, el simbolismo y la ambigüedad en la expresión de los rostros de las figuras”, destacó el comisario , quien invitó a los murcianos a conocer la obra del “mejor escultor del siglo XX en el ámbito murciano”.
Ramallo reconoció que “ha sido un reto porque González Moreno tenía una aureola de ‘escultor de los pasos de procesión que no son los de Salzillo’ y había que demostrar que ante todo es un escultor de una calidad extraordinaria con una formación extraordinaria y una dotes innatas incuestionables”.
El comisario concluyó que “discípulos de González Moreno me han dicho que era un obrero, no paraba de trabajar. No se consideraba un genio”.
Tomó como modelo a su sobrino con el ‘babi’ colegial
El comisario de la muestra, Germán Ramallo, reconoció ayer que siente especial devoción por el Niño que forma parte del paso procesional ‘Las hijas de Jerusalén’, perteneciente a la Archicofradía de la Sangre. El conjunto ha sido desmontado en tres partes con motivo de la exposición, para comprobar que las figuras tienen entidad propia: las hijas de Jerusalén, Cristo y Simón de Sirene, y el Niño. De esta figura, que sirve de imagen a la muestra, contó que se trata de “un sobrino de González Moreno fallecido recientemente. Esa camisola tan liviana que lleva, que refuerza el poder de la figura, es el babi del colegio, al que cortó las mangas con unas tijeras”.
Para no perderse
Descendimiento (1954). Pertenece a Caja Burgos. Es la primera vez que puede verse en Murcia. Tiene un tema iconográfico poco habitual en el Levante español. Está cargado de realismo y dramatismo.
Mujer mediterránea (1957). Pertenece a la Comunidad Autónoma. Medalla de Oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1957. Mujer de caderas anchas y formas redondeadas, preparada para concebir vida.
Santo Entierro de Cristo (1958-59). Pertenece a los Marrajos. La mano de la Virgen, que queda a dos milímetros del torso de Cristo, es el centro geométrico del conjunto, en el que se inscriben todos los personajes.
Virgen Soledad de los Pobres (1959). Pertenece a los Marrajos. Con unos mínimos ofrece una expresividad sobrecogedora: simplemente con las manos apretadas.
Alegoría del río Segura (1957). Pertenece a la CHS. Refleja la ironía del autor en la obra pagana: el hombre es muy delgado, al igual que los ciclos de uso y el caudal del Segura.